La rubéola congénita ocurre cuando el virus de la rubéola en la madre afecta al feto en un momento crítico, en los primeros tres meses del embarazo. Después del cuarto mes, es menos probable que la infección de rubéola de la madre ocasione daños al feto en desarrollo.

El número de bebés nacidos con rubéola congénita ha disminuido considerablemente desde la introducción de la vacuna contra la rubéola.

Las mujeres embarazadas que no estén vacunadas contra la rubéola y que no hayan padecido esta enfermedad están en riesgo de infectarse a y de infectar al feto.

Síntomas:

. Córneas opacas o pupila de apariencia blanca

. Sordera

. Retraso en el desarrollo

. Somnolencia excesiva

. Irritabilidad

. Bajo peso al nacer

. Retardo mental

. Convulsiones

. Cabeza de tamaño pequeño

. Erupción cutánea al nacer

No hay un tratamiento específico para la rubeola congénita, aunque la vacunación antes del embarazo la puede prevenir.

2016-11-04T11:15:29+00:00 8 May, 2012|Etiologías|