Dos personas sordociegas logran importantes hitos académicos

30/07/2012

Sandra tiene 18 años; Gennet 31. Sandra se prepara, con excelentes notas de bachillerato y de la selectividad, para cursar Ingeniería de Software en la universidad; Gennet acaba de recibir su diploma universitario en Educación Especial. Ambas tienen unas enormes inquietudes y una perseverancia a prueba de titanes. Lo que las hace diferentes es que son dos personas sordociegas.

Sandra padece el síndrome de Wolfram, una enfermedad degenerativa. A los cinco años había perdido la mitad de su capacidad visual, que ahora no llega al 1%. A los 10 años comenzó a perder capacidad auditiva y a su cerebro llegan ahora más murmullos que sonidos. Gennet padece de sordoceguera presuntamente congénita, así que nunca tuvo los estímulos visuales y auditivos necesarios para aprender a hablar ni para adquirir referentes sobre el mundo exterior. Pero ambas dominan varios lenguajes: el de signos apoyado, para conversar; el Braille, para leer y el alfabeto convencional, para escribir.

La gran suerte de ambas ha sido poder contar con las ayudas adecuadas. Ambas han tenido acceso a los recursos profesionales y tecnológicos específicos para su discapacidad. Con ellos han podido asistir a clases y plantearse un reto común a cualquier persona de su edad. Estos apoyos les permiten también llevar una vida medianamente independiente.

Gennet  es posiblemente la primera titulada universitaria sordociega congénita de España y Sandra promete ser una brillante ingeniera. No todas las personas sordociegas pueden llegar tan lejos.  Algunas padecen también de algún tipo de discapacidad intelectual que les dificulta la comprensión del mundo y la más elemental autonomía. Sin embargo, para las personas que, como Gennet y Sandra, tienen sus facultades intactas las oportunidades son muchas y los derechos los mismos que los de una persona sin discapacidad. Quienes no tienen acceso a los recursos específicos pierden estas oportunidades de superación y de integración social.

Desde la FESOCE nos congratulamos por tan brillantes logros forjados a base de un ingente esfuerzo. Deseamos y trabajamos para que, como Sandra y Gennet, las más de 18.000 personas sordociegas de España puedan tener acceso a las ayudas necesarias para ver cumplidas sus legítimas aspiraciones vitales.

Artículo realizado con informaciones de El País y La Vanguardia.  Enlaces relacionados:

El mundo en las manos

El expediente académico brillante de una sordociega