Mediación comunicativa y coronavirus: la paradoja del prohibido tocar

La cuarentena impuso el aislamiento social y con él la necesidad de reinventar las atenciones a las personas sordociegas. Un reto que las entidades asumen para estar aún más cerca en esta especial circunstancia

06/04/2020

La sordoceguera en el Reglamento de la ley 27/2007

Una mediadora toma de las manos a una persona con sordoceguera. Imagen de archivo.

Tocar, juntarse, hablar de cerca. Son rutinas tan normales como poco recomendables en tiempos de coronavirus. Son también hábitos que dan sentido al día a día de las personas con sordoceguera: tocar las cosas, palparlas, reconocerlas.

A falta de vista y oído, el tacto es fundamental. Además del reconocimiento de objetos y personas, la mayoría se comunica usando las manos. Predomina el uso de la lengua de signos apoyada, que realiza la configuración de los signos cogiendo las manos del interlocutor.

Comunicarse, recibir informaciones, dejarse guiar. En términos profesionales, estas atenciones recaen en el mediador en sordoceguera. Con las restricciones de movilidad y de contacto social, la mediación al uso, presencial, se vio alterada y en algunos casos imposibilitada.

¿Pero cuál es el problema de no poder tocar?

El mediador cumple una misión fundamental, la de hacer de puente entre la persona sordociega y su entorno. Para ello, se adapta al sistema de comunicación que utiliza la persona. Una comunicación generalmente de proximidad: cogidos de las manos, del brazo, vocalizando muy de cerca, etc.

El mediador explica lo que ocurre alrededor y también anticipa lo que está por suceder: a dónde vamos, qué vamos a hacer, etc. Pero no solo se trata de ofrecer información, sino también de facilitar que la persona se exprese. Que diga lo que quiere, lo que necesita, cómo se siente. Y hacerlo con la confianza de que hay un código compartido; que comprende y es comprendido.

La mediación atiende además otra área esencial, la de orientación y la movilidad. Porque cuando el oído y la vista fallan, ir de un sitio a otro, por corto o sencillo que sea el recorrido, puede vivirse como quien se tira al vacío. Una situación que el mediador salva ejerciendo de guía, facilitando indicaciones y evitando obstáculos. Tarea esta que también requiere de proximidad y contacto físico.

Mediación comunicativa y coronavirus

El Real Decreto que estableció el estado de alarma deja abierta la circulación de personal dedicado a la asistencia y cuidado de personas dependientes, con discapacidad o especialmente vulnerables. Sin embargo, otros factores como la prohibición de visitas en centros residenciales y el propio riesgo de contagio, han limitado el margen de actuación de los profesionales.

En este sentido, Xavier Capdevila, coordinador de FESOCE, explica que, efectivamente, el grupo de usuarios con más restricciones es el de centros residenciales. “En general, las entidades mantienen comunicación constante y conocen el estado de los residentes, pero en este momento no son viables las atenciones presenciales, por el riesgo de contagio. A distancia también es complicado, los centros están desbordados y centrados en las medidas preventivas. En cuanto sea posible se retomarán las visitas de mediación, pero ahora no es posible, no podemos ponerlos en riesgo”.

Las entidades asumen el reto de mediación a distancia

Ofrecer mediación comunicativa en tiempos de coronavirus es sin duda un reto. Las asociaciones de FESOCE se han abocado a adaptar sus servicios, con el foco puesto en facilitar la accesibilidad a la información, así como ofrecer asesoramiento y acompañamiento emocional. El coordinador de FESOCE explica que la mayoría de las entidades han adaptado sus servicios. “El espíritu es el de estar aún más cerca de las personas en este momento tan particular, minimizar el aislamiento y hacerles más llevadero el confinamiento”, afirma.

Con este propósito, la Asociación Española del Síndrome Cornelia de Lange ha dispuesto un amplio catálogo de atenciones. Además de las sesiones de apoyo psicológico, en su caso han hecho énfasis en proponer opciones de entretenimiento en familia. “Se trata de actividades diseñadas específicamente para el perfil de niños con Cornelia de Lange y que los padres agradecen especialmente en estos momentos”, informan desde la asociación.

Otras, como APASCIDE Aragón, mantienen las atenciones presenciales, siempre siguiendo un estricto protocolo sanitario. Es el caso también de la Asociación de Sordociegos de Castilla y León – ASOCYL que ha reforzado los servicios asistenciales, así como los programas de acceso a la actualidad. En este último apartado, están haciendo uso de los medios tecnológicos para reforzar el contacto y brindar compañía a las personas con sordoceguera.

Esta última opción, con uso intensivo de dispositivos electrónicos, es además idónea en términos de accesibilidad sensorial. Así lo confirman desde la Organización de Discapacidad Sensorial de Galicia – XOGA, que ha enfocado sus servicios en atenciones a distancia y con videollamadas.

Desde la Asociación Catalana pro Personas con Sordoceguera – APSOCECAT comparten cómo han incorporado estas atenciones por vía telemática. “Grabamos mensajes en vídeo, en lengua de signos, hacemos videollamadas, etc. La ventaja de los dispositivos es que ellos pueden cambiar la configuración para oír el mensaje varias veces, cambiar el contraste, subir el volumen, etc. Nunca sustituye una atención presencial, pero les permite conectarse y evitar el aislamiento”, informan.

Imprescindible es también la actividad que mantiene la Asociación de Implantados Cocleares con Problemas de Visión – AICPV. Sus responsables explican que continúan ofreciendo sus servicios habituales, con énfasis en la provisión de pilas y recambios para los dispositivos.

Atenciones adaptadas a la situación de alarma por el coronavirus

La Guía de actuaciones que ha implementado la FESOCE durante el estado de alarma se centra en:

  • Garantizar el acceso a la actualidad informativa, así como al cumplimiento de las medidas sanitarias y de confinamiento.
  • Realizar el seguimiento de cualquier síntoma clínico.
  • Proveer acompañamiento emocional.
  • Orientar y ofrecer soporte comunicativo.

¿Necesitas ayuda con una persona con sordoceguera?