Profesionales
 
La correcta atención a la persona con sordoceguera requiere de un equipo multidisciplinar. Médicos de distintas especialidades, psicólogos, logopedas, educadores, profesionales de los servicios sociales, intérpretes y mediadores especializados, entre otros, conforman un grupo de trabajo en el que la propia persona con sordoceguera y sus familiares tienen un papel fundamental.
 
La sordoceguera sigue siendo una discapacidad poco conocida y la manera de abordarla ha evolucionado de forma diferente en cada país. Así, aun existiendo prácticas comunes, los métodos de intervención, las especialidades relacionadas y las titulaciones específicas  en sordoceguera no están homologadas. Las figuras profesionales pueden recibir nombres y funciones diferentes de un país a otro.
 
En el estado español existen de forma no oficial tres tipos de figuras: el mediador, el guía-interprete y el guía comunicador. Aunque el trabajo de ambos de centra en la comunicación, el abordaje y objetivos son completamente diferentes.
 
El mediador: trabaja en la atención directa a la persona con sordoceguera y establece con ésta un cierto nivel de familiaridad, ya que debe adoptar los sistemas de comunicación comprensibles al usuario, de modo de asegurar la mejor comunicación posible. Su función es la de ejercer de puente comunicativo entre la persona y el entorno en ambos sentidos. Su trabajo se centra en la explicación anticipada de las acciones a realizar y el establecimiento de rutinas, ya que ambos procesos facilitan una mejor comprensión del entorno y contribuyen a su participación y a mejorar su nivel de autonomía. El mediador asume igualmente las tareas de ayuda al cuidado personal que sean necesarias, según las capacidades de cada persona. Su participación busca además desarrollar las habilidades de comunicación y favorecer la autonomía y de la persona con sordoceguera.
 
Vídeo o fotografía del profesional trabajando con el usuario
 
La mediación puede tener dos orientaciones:
 
Educativa. En un ámbito docente como la escuela se aplicara la mediación educativa, con el objeto de que el mediador contribuya a facilitar a la persona con sordoceguera su inserción en el proceso educativo, siguiendo los contenidos que se impartan en el aula y facilitando su interacción con el entorno de aprendizaje: maestros, compañeros, equipos y materiales, etc. La mediación educativa no es excluyente de la mediación social.
 
Social. La mediación social está orientada al desarrollo de las habilidades de  comunicación, a resolver situaciones de acceso a la información, a fomentar la capacidad de decisión. Fomenta la motivación, la mejora de las habilidades sociales, las redes sociales y el establecimiento de un mundo relacional propio. Se diferencia de la anterior porque pocas personas con sordoceguera  pueden incorporarse con normalidad en el proceso educativo formal.
 
 
En algunos países, como Canadá está reconocido oficialmente, en España aún no.
Conoce diversos sistemas de comunicación y como mínimo domina algún sistema alternativo al lenguaje oral, factor que le permite comprender y adoptar rápidamente el sistema empleado por cada usuario.
Entiende el alcance de la privación de vista y oído y desarrolla una relación empática de respeto y motivación permanente.
Es capaz de detectar los recursos con los que cuenta el usuario, como restos visuales y/o auditivos, dominio de algún tipo de lenguaje, aprendizajes previos, recuerdo, destreza motora, facultades mentales, etc., y los aprovecha para desarrollar o mejorar las habilidades de comunicación y autonomía.
Comprende cuáles son las necesidades específicas y trabaja para reducir los problemas de conducta derivados de su situación.
Mantiene una actitud favorable al aprendizaje, motivadora y dinamizadora.
Cumple una función facilitadora en la participación social y familiar del usuario y, cuando es posible, en el proceso de inserción académica y laboral.
Su objetivo principal consiste en que la persona con sordoceguera desarrolle habilidades de comunicación, ejerza su capacidad de decisión, reduzca su dependencia y mejore su autonomía.
 
 
 
El Guía-intérprete: Interpreta en situaciones comunicativas de una lengua a otra tanto los mensajes que emite la persona con sordoceguera como los que recibe, vinculando de este modo dos códigos diferentes, los propios de cada emisor. Su función es la de recodificar en los mensajes en una forma de lenguaje comprensible para el destinatario, garantizando que el contenido del mensaje llegue con la mayor eficiencia posible. Además contextualiza los mensajes para una mayor comprensión y guía al usuario en los desplazamientos que así lo requieran. Mantiene una distancia profesional con el fin de no implicarse emocional ni afectivamente con el usuario.
 
 
Titulación reconocida a nivel oficial.
Ejerce profesionalmente con personas con sordoceguera adquirida y con alto nivel de desempeño y autodeterminación.
Conoce con fluidez los sistemas de comunicación alternativos al lenguaje oral, en especial el de la persona con sordoceguera para quien interpreta.
Procura a la persona con sordoceguera una situación y una adaptación espacial en todos los ámbitos, facilitando su percepción y comunicación.
Es consciente de que la sordoceguera es una discapacidad única y de cuáles son las principales limitaciones comunicativas que acarrea.
Su objetivo final consiste en introducir al usuario en el contexto, ubicándolo en la situación en la que se encuentra, de manera que “vea, sienta y oiga” lo mismo que su intérprete.
 
 
Guía-comunicador: Puede ejércelo cualquier persona sin necesidad de una titulación. La responsabilidad, el respeto y la empatía son los requisitos fundamentales que debe tener la persona que asuma este papel. A diferencia de otras figuras, el guía-comunicador no necesita conocer sistemas de comunicación alternativos a la lengua oral. Así pues, le bastará con tener voluntad y habilidad comunicativa para ayudar al usuario a resolver situaciones cotidianas. Es el tipo de soporte que ejercen normalmente los familiares y amigos cercanos, que acaban adoptando formas de comunicación sencillas y efectivas.
 
 
 
 

Guía comunicador

Puede serlo cualquier persona con empatía y sensibilidad, no tiene por qué ser un profesional. Pueden serlo tanto familiares como amigos o cualquiera que se comunique con una persona con sordoceguera. No tiene por qué conocer sistemas de comunicación alternativos al lenguaje oral, sólo voluntad y habilidad comunicativa.

2016-11-04T11:15:37+00:0030 Mar, 2012|Profesionales|

El Guía-Intérprete

Profesional reconocido a nivel oficial. Conoce fluidamente sistemas de comunicación alternativos al lenguaje oral, en especial el de la persona con sordoceguera para la que interpreta. Debe, en situaciones comunicativas dónde participe la persona con sordoceguera, interpretar de una lengua a otra tanto los mensajes que emita la persona con sordoceguera como los que reciba. En todos los ámbitos debe procurar a la persona con sordoceguera una situación y una adaptación espacial que facilite su percepción y comunicación. Su objetivo final es introducir a la persona con sordoceguera en el contexto, ubicarla en la situación en la que ambos se [...]

2016-11-04T11:15:37+00:0030 Mar, 2012|Profesionales|

Mediador/a

Profesional (en proceso de oficialidad como formación reglada). Figura desarrollada en Canadá (donde si es reconocida a nivel oficial). Hoy en día se utiliza en la mayoría de países. Conoce sistemas de comunicación alternativos al lenguaje oral, principalmente el de la persona con sordoceguera con la que interviene. Ha de saber qué es lo que significa tener sordoceguera, y estar formando en las distintas formas de percibir de las personas con sordoceguera; en el proceso de desarrollo de la comunicación y adquisición del lenguaje; en comunicación adaptativa; en la relación entre problemas comunicativos y conductuales. Actúa de nexo entre la [...]

2016-11-04T11:15:37+00:0030 Mar, 2012|Profesionales|